Desde octubre de 2024, los perfumes importados dejaron de llevar la clásica estampilla verde de AFIP, una etiqueta que por décadas se utilizó como supuesto mecanismo para verificar si un producto ingresado al país era original y había pagado impuestos.
Esta medida —publicada a través de resoluciones de Resolución General 5581/2024— elimina un requisito que durante años complicó a importadores, distribuidores y perfumerías:
las estampillas eran costosas, demoraban la liberación de mercadería en Aduana y muchas veces generaban confusión tanto para vendedores como para consumidores.
¿Qué cambia ahora para los perfumes?
Hasta hace poco, si un perfume no tenía estampilla, muchos clientes asumían que era trucho, traído ilegalmente o de dudosa procedencia.
Pero desde octubre ya no existirá más estampilla para perfumes, y esto se debe a que el gobierno determinó que:
- No era un método real ni eficiente de control
- Dependiendo del rubro había estampilla o no → generaba desigualdad
- Su existencia representaba un costo extra en la cadena de importación
A partir de ahora, la autenticidad de un perfume no se verifica por la estampilla, sino por su cadena de compra, factura y proveedor.
| Antes | Ahora |
|---|---|
| Perfumes podían ser retenidos en Aduana por falta de estampilla | No existe más ese requisito, el producto debe liberarse sin ese control |
| Algunos proveedores sumaban cargos extra por estampillado | Se elimina ese costo |
| Clientes desconfiaban si no veían la etiqueta | Será necesario comunicar el nuevo escenario para evitar confusiones |
¿Y para quienes compran perfumes?
Muchos consumidores pensaban que la estampilla “garantizaba originalidad”. La realidad es que ninguna etiqueta pegada en una caja certifica calidad.
Lo único que hace un perfume original es:
- Su proveedor de origen
- Stock verificado y legal
- Canales oficiales de distribución
- Verificación de lote
La eliminación de la estampilla NO significa que ahora habrá más perfumes falsos.
Lo que cambia es que el Estado deja de usar etiquetas físicas para controlar, y pasa a mecanismos internos de fiscalización.
Para el sector, esto representa:
- Menos trabas
- Menos costos
- Stock que ingresa más rápido
- Mayor claridad si se comunica correctamente al cliente
